
Teniendo en cuenta que la mayoría de los talleres de confección o costura profesional suele tener una estructura mínima (con una sola persona siendo la base fundamental), la elección de las máquinas de coser dependerá directamente del producto que se oriente a entregar.
Podemos distinguir, entonces, en dos tipos de clasificaciones para estas maravillas de la costura: máquinas de coser domésticas / máquinas de coser industriales y máquinas de coser mecánicas / máquinas de coser electrónicas.
Tipos de Maquinas de Coser
Maquinas de Coser Domésticas
En el primer tipo, las máquinas de coser domésticas suelen ser ideales para trabajos de baja intensidad, como piezas artesanales o arreglos de modistería. No son máquinas preparadas para un trabajo continuo o intenso. Su potencia y velocidad no son altas, estando su promedio entre 300 y 400 PPM (puntadas por minuto). Algunos modelos cuentan con motores de mayor potencia que llegan hasta los 800 o las 1200 PPM.
Maquinas de Coser Industriales
La diferencia fundamental entre éstas y las industriales es la versatilidad en las funciones; las máquinas de coser domésticas mecánicas suelen venir con un abanico de funcionalidades a la hora de trabajar diferentes tipos de costuras, especialmente si las contrastamos con las máquinas de coser mecánicas industriales, donde la herramienta está orientada a cumplir su función a la mayor velocidad posible durante todo el tiempo de la jornada laboral sin interrupciones. Donde las industriales ofrecen un trabajo continuo, rápido y eficiente, las domésticas son herramientas versátiles con una solución a cada costura específica que pueda emplearse durante un buen tiempo.

Maquinas de Coser Electrónicas
Por el otro lado, las máquinas de coser electrónicas o digitales implementan, entre sus funciones, la capacidad de contar con algunas características “pregrabadas” que facilitan el trabajo y lo orientan a poder entregar un producto específico a tiempo. Estas máquinas, que se utilizan principalmente en trabajos de bordado, vienen en una gran variedad de modelos, con motores de potencias cercanos a los 700 o 1000 PPM. Algunos modelos suman la capacidad de agregar funciones pregrabadas.
Por último, existen máquinas de trabajo intenso, especializadas en una especie única de labor; son las máquinas remalladoras y aquellas que cuentan con las funciones de afinas bordes de costuras, generando puntadas de fina apariencia que nos dejan un acabado de producto más fino.
A partir de estas características, y teniendo en cuenta nuestra estructura de trabajo y capacidad operativa necesaria, ha llegado la hora de escoger aquellas que necesitamos para cumplir con los objetivos que tenemos delante. ¿Estamos listos para continuar creciendo?
